Geomarketing Social listening a través de mapas

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En ocasiones anteriores hemos hablado de los GIS y su evolución a lo largo del tiempo. Actualmente, una de las aplicaciones más relevantes y de las que más se habla en relación con estos Sistemas de Información Geográfica (GIS o SIG) es la del social listening.

Esta «escucha social» no es ninguna novedad en sí misma, y se ha utilizado en esta forma desde que existen las redes sociales para identificar tendencias, intereses o inquietudes de la población, incluso su estado de ánimo. La novedad se da en la aplicación de los GIS a esta disciplina, al presentar los resultados del social listening a modo de capa sobre un mapa geográfico.

Como comentábamos en otras ocasiones, los Sistemas de Información Geográfica funcionan como una especie de metaciencia, revelando todo su poder al combinarse con otras disciplinas. En este caso, la combinación de las redes sociales y los mapas no es más que la representación sobre el espacio de los mensajes lanzados por usuarios, para identificar eventos y tendencias junto a su origen geográfico. Sin embargo, esta combinación de elementos puede servirnos para revelar informaciones muy útiles y curiosas.

Social listening en la ciudad: contaminación ambiental y estado de ánimo

Hace unos días, la revista Nature publicaba los resultados de un estudio llevado a cabo por el MIT y la Universidad de Beijing mediante social listening y geolocalización: la contaminación ambiental tiene consecuencias no solo en la salud física, sino también en la mental.

A través del estudio de más de 200 millones de mensajes publicados en Sina Weibo —una red social presente en China similar a Facebook y Twitter— en combinación con los datos de presencia de partículas contaminantes en 144 ciudades chinas, se ha determinado que existe una relación directa entre el estado de ánimo de los ciudadanos y los niveles de contaminación.

El social listening permite, gracias a aplicaciones y tecnologías de análisis semántico de los mensajes, establecer valores numéricos y convertir intangibles como el estado de ánimo en magnitudes. Esto facilita su medición y monitorización en el tiempo y el espacio. En este estudio se ha determinado que cada incremento entero en polución por encima del nivel saludable que indica el Índice de Calidad del Aire, el nivel de felicidad disminuye en un 0,04%.

Este valor porcentual, que parece sutil, toma gran importancia si pensamos que los niveles máximos de polución que se consideran saludables se sitúan en un valor 50 de dicho índice, mientras que ciudades europeas como Londres alcanzan habitualmente valores superiores a 150. En el caso de las ciudades chinas presentes en el estudio, podemos hablar de niveles por encima de 700. El impacto en el estado de ánimo puede ser, por tanto, una cuestión de gran relevancia e incluso representar un gran problema para el país.

Son ya muchos los estudios que afirman las consecuencias negativas de la contaminación ambiental en áreas como la salud física, el rendimiento cognitivo, la productividad del trabajo o incluso los resultados académicos. Por primera vez este estudio ha demostrado el coste emocional de la polución en términos de infelicidad.